martes, 18 de agosto de 2026

PAUTAS

 

 PARA UNA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL EFICAZ

 


 

No resulta fácil analizar este tema, puesto que existen problemas cuya solución no depende de los especialistas en administración pública. Repasemos:

1.Sigue pendiente, desde hace 30 años, la ley convenio de coparticipación de impuestos establecida por la Constitución Nacional en su artículo 75, inc. 2; puesto que la Disposición Transitoria Sexta, fijó como fecha límite el año 1996.

Como resume Pablo Garat: el federalismo, sin los recursos financieros correlativos, es sólo declamatorio.


2.Desde hace medio siglo, el Estado Argentino dejó de cumplir las tres funciones que lo definen como tal: la integración social, el planeamiento, y la conducción centralizada (1). En el boletín Civilidad de marzo nos referimos a este problema, que dificulta que los niveles provincial y local de nuestro sistema federal, funcionen adecuadamente.


3.La situación se agrava en aquellos distritos –incluida la Provincia de Buenos Aires- que no han cumplido el mandato constitucional del artículo 123, de asegurar la autonomía municipal; en ellos, los gobiernos locales siguen regulados por la legislación provincial.

 

Diagnóstico general


Un análisis esquemático efectuado por un observador de la estructura administrativa de los tres niveles de gobierno en nuestro país, comienza por la demora en los trámites. Esta conclusión se advierte en todo tipo de gestión de la que se espera una decisión oficial; que resuelva la petición de un ciudadano o conteste lo solicitado por un empleado.

Esta situación que no es atribuible a un determinado gobierno, es el aspecto más negativo de la administración del sector público. Todo intento de reforma siempre queda trunco; los funcionarios son conscientes de la inoperancia de su gestión que, recurrentemente, es frenada por los expedientes.

La mayoría de los funcionarios de nivel político y directivo, tienen poca experiencia administrativa; esto agregado a la complejidad de ciertos trámites y a la dispersión legislativa, conduce a que la tramitación se realice de forma defectuosa y no sistematizada, lo que origina demoras y gastos excesivos.

Al no haberse iniciado correctamente un expediente, y no existir trámites estandarizados, las actuaciones se realizan en forma errática, descontrolada, y la duración dependerá de la influencia personal del interesado o de la insistencia de sus reclamos. No existe generalmente ninguna norma que establezca un límite en el tiempo que puede demandar un expediente, ni a quien corresponde señalar lo irracional del procedimiento.

La situación descripta produce una desconexión grave entre el nivel político y los funcionarios jerárquicos, pese a que –habitualmente- ambos no provienen de una selección por mérito.

Además, la legislación argentina se ha caracterizado siempre por su abundancia. La manía reglamentaria ha llegado a constituir una maraña de disposiciones de difícil interpretación, sin contar las derogaciones tácitas por incompatibilidad con otras normas posteriores o simplemente por olvido o desuso.

El control de gestión es una técnica moderna que se ha difundido en los últimos años, pero que en la mayoría de los municipios se utiliza únicamente con respecto a la evaluación cuantitativa del cumplimiento de las metas señaladas en los presupuestos y programas. Normalmente, ningún organismo realiza el control de gestión de la tramitación administrativa, para detectar superposición de tareas, pases innecesarios y negligencia de empleados. Existe un énfasis desmedido en el control de legalidad, repetido en sucesivas instancias, pero nadie se ocupa específicamente de controlar la eficiencia y justificación operativas de los trámites.

 

Utilización de las TIC


El término TIC como abreviatura de “tecnologías de información y comunicación” surge del ámbito de las ciencias duras incluyendo tres definiciones entrelazadas, referidas al medio en que la información se transmite, los contenidos (datos e información) y todos aquellos formatos, protocolos, acuerdos, normativas y estándares para la transferencia de información digital.

No cabe duda de los cambios positivos que estas tecnologías aportan a la administración pública. En la mayoría de los municipios argentinos, la gestión administrativa ha incorporado mecanismos que posibilitan diversos trámites en forma on line. A modo de ejemplo, en el municipio de Rosario, cualquier ciudadano puede solicitar un turno de atención médica en alguno de los doce centros de atención primaria de la salud, ingresando al Sistema Único de Atención Ciudadana (SUA) que opera desde la web municipal.

Pero no siempre la tecnología moderna contribuye a facilitar la tramitación administrativa. Valga un solo ejemplo; en Córdoba la obra social provincial (Apross) que también cubre a los empleados municipales, complica a los beneficiarios, puesto que para obtener atención médica y adquirir los remedios recetados es imprescindible obtener la categoría de Ciudadano Digital, y el código (Token) que se modifica cada 3 minutos, requiere el uso de un teléfono celular. Quien no lo posea o no esté habituado a su manejo, se enfrenta con esa dificultad absurda e innecesaria.

La incorporación de tecnologías de información y comunicación dentro de las administraciones públicas, es una condición necesaria, más no suficiente, para desarrollar el gobierno electrónico en forma integral y sistémica, en la medida en que el ciudadano represente para las burocracias una simple entidad abstracta al mejor estilo de un usuario indefinido. De acuerdo a como se implemente, el gobierno electrónico puede ser la vía para que la administración pública provea información y servicios de calidad, además de conceder mayores oportunidades de participación activa de los ciudadanos en el gobierno local.

Una implementación exitosa del gobierno electrónico debe asegurar el acceso de toda la población a la información, uso y aprovechamiento de los diversos servicios públicos que ofrece el gobierno municipal. Los verdaderos beneficios del e-gobierno no están únicamente en el uso de la tecnología sino en su correcta aplicación a los procesos gubernamentales y a la generación de valor para los ciudadanos, las empresas y otros grupos sociales.

 

Gobierno abierto


Una administración centrada en el gobierno abierto es aquella que entabla un diálogo constante con los ciudadanos con el fin de escuchar lo que ellos dicen y solicitan, que toma decisiones basadas en sus necesidades y preferencias, que facilita la colaboración con los funcionarios y actúa de forma transparente.

En la Argentina, las políticas de gobierno abierto se encuentran en una etapa embrionaria. La transparencia en la información pública tiene como antecedente el decreto N° 1172/03, que “garantiza y regula el derecho de toda persona a requerir, consultar y recibir información por parte del Poder Ejecutivo Nacional, teniendo como premisa la elaboración de una sólida fundamentación, la simplificación y claridad conceptual y el respeto de los estándares internacionales en la materia”.

A su vez, la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico, a la cual adhirió la Argentina, promueve los siguientes principios que amplían los derechos de la ciudadanía:

-Conocer, con la facilidad que implican los medios electrónicos, lo que están has administraciones públicas.

-Hacerlas más transparencias y, por ello mismo, más controlables contribuyendo a luchar contra la corrupción y generando la confianza de los ciudadanos.

-Eliminar las barreras que el espacio y el tiempo ponen entre los ciudadanos y sus administraciones y que alejan al ciudadano del interés por la cosa pública.

-Promover la inclusión y la igualdad de oportunidades de forma que todos los ciudadanos puedan acceder, cualquiera que sea su situación territorial o social a los beneficios que procura la sociedad del conocimiento.

-Participar activamente emitiendo opiniones, sugerencias y en general en el seguimiento de toma de decisiones, así como sobre el tipo de servicios que el Estado provee y el modo de suministrarlo.

 

Conclusión


Hace 33 años venimos insistiendo desde Civilidad en la necesidad de establecer el sistema de mérito en la administración pública de los tres niveles de gobierno de nuestro sistema federal. Mientras no se acepte que todos los cargos que no pertenezcan al nivel político, deben ser cubiertos por concurso, no podrá lograrse una administración eficaz.

A lo anterior, se agrega otro problema a enfrentar:  la constante caída en la calidad intelectual y moral de los dirigentes políticos en nuestro país. Esto se agudiza en el plano municipal, donde la postulación para los cargos queda habitualmente reservada a los simples “punteros” de los partidos, que no pueden aspirar a los cargos de los niveles provincial y nacional.


No deja de ser significativo que el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López, haya escrito: En la Argentina está plenamente probado un dilema planteado por Aristófanes en su obra “Los Caballeros” que reza de la siguiente forma: “Solo los peores llegan a los mejores cargos” (2).

 

 Córdoba, 18-8-2026.

 

 

*Sánchez Sorondo, Marcelo. Revista Militar N° 728, 1993, pp. 13-17.


**Pirilo, Victorio. La Prensa, 13-8-2026