lunes, 16 de febrero de 2026

¿ES NECESARIO EL ESTADO?

 


Mario Meneghini

 

El presidente Javier Milei aseguró durante un reportaje concedido a un sitio de noticias estadounidense llamado “The Free Press”:

“Amo ser el topo dentro del Estado, yo soy el que destruye el Estado desde adentro“Es como estar infiltrado en las filas enemigas, la reforma del Estado la tiene que hacer alguien que odie el Estado…” (1)


Es cierto que lo mencionado agrava la crónica debilidad institucional e imprevisilidad que afecta a la Argentina, y que involucra a los tres niveles del sector público, y no es responsabilidad exclusiva de un partido político.

El Prof. Bidart Campos explica que el hombre y las instituciones temporales están en el Estado como círculos concéntricos dentro de uno mayor; logran la posibilidad de su fin dentro de un fin de bien común público, que incumbe a la sociedad máxima; máxima porque es la suprema en la órbita de las competencias temporales, y dentro de ella, la única sociedad perfecta. (2)


Creemos que, en nuestro país, el problema es muy profundo y complejo: no es que el Estado funcione defectuosamente, sino que dejó de existir como tal, y desde hace mucho tiempo; sobre esto han coincidido varios intelectuales (3). Quien mejor desarrolló el tema fue el Dr. Marcelo Sánchez Sorondo (4) y conviene recordar su argumentación. Sostiene este autor, que todo Estado incluye un gobierno, pero no todo gobierno implica que existe un Estado. El Estado es una entidad jurídico-política, que surge recién en una etapa de la civilización, como complejo de organismos, al servicio del bien común. Supone una delimitación explícita del poder discrecional; si un gobernante puede afirmar “el Estado soy yo”, queda demostrada la inexistencia de un Estado. Pues la hipertrofia del poder personal, sin frenos, es un síntoma de la ausencia de un Estado.


En toda institución -y el Estado es la de mayor envergadura en un territorio determinado-, el dirigente se subordina a la finalidad perseguida y a las normas establecidas. “No hay Estado si el contexto político y el orden jurídico que lo encuadran son una ficción y por momentos una superchería. Cuando el poder no se emplaza en la órbita de las instituciones, sino que se adscribe a una tipología grupal o meramente personal, entonces no se alcanza ese nivel de civilización política que implica la existencia en plenitud, la plenipotencia del Estado” (4).

El gobierno no encuadrado en un Estado, es errático y caprichoso; sirve únicamente para el enriquecimiento e influencia individual de los gobernantes, que no pueden lograr el funcionamiento eficaz de la estructura gubernamental. De allí la paradoja de culpar al Estado de todos los problemas, cuando el origen de los problemas es la ausencia del Estado.


En síntesis, la Argentina no tiene Estado, sólo gobiernos. Pero, para intentar fundamentar brevemente esta tesis, es necesario describir las notas características que distinguen a un Estado contemporáneo, más allá de las formalidades constitucionales y del tipo de gobierno establecido. Para ello, partimos del esquema del Profesor de Mahieu (5), y definimos al Estado como el órgano de integración social, planeamiento y conducción, de una sociedad territorialmente delimitada, que procura el bien común. Es decir, que sólo puede calificarse de Estado, aquel que cumple las tres funciones básicas señaladas.


1. Integración social. La unidad social es el resultado de la interacción de las diversas fuerzas sociales constitutivas, síntesis en constante elaboración por los cambios que se producen en los grupos y en el entorno. La superación de los antagonismos internos no surge espontáneamente; es el resultado de un esfuerzo consciente por afianzar la solidaridad sinérgica a cargo del Estado. A semejanza del director de orquesta, es el Estado el que logra crear una melodía social unitaria y armoniosa. El poder estatal tendrá legitimidad en la medida en que cumpla dicha función, garantizando la concordia política.


2. Planeamiento. El Estado centraliza la información que le llega de los grupos sociales; recopila sus problemas, necesidades y demandas. Los datos son procesados y extrapolados en función de los fines comunes, fijados en la Constitución Nacional y en otros documentos, que señalan los objetivos políticos y los valores que identifican a un pueblo. Con mayor o menor intensidad, según el modelo gubernamental elegido, es en el marco del Estado donde debe realizarse el planeamiento global que establezca las metas y las prioridades en el proceso de desarrollo integral de la sociedad, en procura del Bien Común. Por cierto, que en una concepción jusnaturalista, el planeamiento estatal sólo será vinculante para el propio Estado, y meramente indicativo para el sector privado. La autoridad pública no debe realizar ni decidir por sí misma lo que puedan hacer y procurar las comunidades menores e inferiores. Pero, debido a la complejidad de los problemas modernos, el principio de subsidiariedad resulta insuficiente para resolverlos sin la orientación del Estado, que mediante el planeamiento se dedique a animar, estimular, coordinar, suplir e integrar la acción de los individuos y de los cuerpos intermedios.


3. Conducción. La esencia de la misión del Estado es el ejercicio de la autoridad pública. La facultad de tomar decisiones definitivas e inapelables, está sustentada en el monopolio del uso de la fuerza, y se condensa en el concepto de soberanía. El gobernante posee una potestad suprema, en su orden, pero no indeterminada ni absoluta. El poder se justifica en razón del fin para el que está establecido y se define por este fin: el Bien Común temporal.

Si un Estado no posee, en acto, estas tres funciones, ha dejado de existir como tal o ha efectuado una transferencia de poder en beneficio de organismos supraestatales, o de actores privados, o de otro Estado.


Como hipótesis, nos animamos a decir que el Estado argentino dejó de funcionar como tal a partir de junio de 1970, con la renuncia del Gral. Onganía. Aplicando, sintéticamente, el esquema teórico expuesto, podemos advertir que en la fecha indicada resultaron afectadas las tres funciones básicas:

Integración social: a fines de la década del 60 comienzan enfrentamientos y disturbios sociales graves, que culminan en una guerra civil. En mayo de 1969 se produce el Cordobazo, y un año más tarde, el secuestro y asesinato del Gral. Aramburu. Del presente, para comprobar el desorden de la sociedad, baste citar: los 12.849.616 de pobres y los 2.866.085 de indigentes según cifras oficiales (Infobae, 5-2-2026); promedio de condenas por delitos cometidos en la última década, 3,2%; 45.000 prófugos de la Justicia.

Planeamiento: luego de haberse aplicado en los dos Planes Quinquenales, y perfeccionado el sistema con la creación del Consejo Nacional de Desarrollo, que logró, por primera y única vez, fijar las Políticas Nacionales (Decreto 46/70); dejó de aplicarse el planeamiento como instrumento de gobierno, hasta el presente, desde junio de 1970.

Conducción: Al aceptarse la renuncia del Gral. Onganía, el 8 de junio de 1970 asume el poder político la Junta de Comandantes en Jefe. El Proceso de Reorganización Nacional formalizó a la Junta Militar como órgano supremo, con lo que, durante varios años la jefatura del Estado dejó de ser individual y se convirtió en triunvirato. Desde entonces, el sector público argentino carece de una conducción unificada, homogénea, racional.


En el panorama descripto, deja de funcionar el Estado como compendio de instituciones con recíproca interdependencia, y es reemplazado por un ejercicio discrecional del poder.

En conclusión, si es correcto el análisis, la prioridad absoluta –y urgente- consiste en restaurar el Estado, y procurar que actúe eficazmente. Ello no ocurrirá como consecuencia necesaria de elaborar un buen diagnóstico. Por eso, decía Don Ricardo Curutchet: No basta con denunciar que se pierde la Argentina, es necesario actuar para contribuir a salvarla.


Es insensato confiar en que, precisamente en el momento más difícil de la historia nacional, podrá producirse espontáneamente un cambio positivo. Sólo podrá lograrse si un número suficiente de argentinos con vocación patriótica, se decide a actuar en la vida pública buscando la manera efectiva de influir en ella. Un dirigente político no puede limitarse a exponer los principios de un orden social abstracto. La doctrina tiene que estar encarnada en ciudadanos que cuenten con el apoyo de muchos, formando una corriente de opinión favorable a la aplicación de la doctrina. Debe encararse con seriedad la preparación de un Proyecto Nacional y la constitución de equipos aptos para aplicarlo.

 

Referencias:

1) Infobae, 6-6-2024.

2) Bidart Campos, Germán. “Doctrina del Estado democrático”, EJEA. 1961, p. 28.

3) Por ejemplo: Jorge Vanossi (La Nación, 17/3/02); Manuel Mora y Araujo: (La Nación, 20/3/02); Natalio Botana (Clarín, 28/4/02).

4) Sánchez Sorondo, Marcelo. “La Argentina no tiene Estado, sólo gobiernos”; Revista Militar N° 728, 1993, p., 13-17.

4) Idem, op.cit., p. 14.

5) de Mahieu, José María. “El Estado comunitario”; Buenos Aires, Arayú, 1962.

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 23 de diciembre de 2025

DATOS ACTUALIZADOS

 

 

CENTRO DE ESTUDIOS CIVICOS

FABIELA MENEGHINI

 

1981 – 5 de marzo - 2025


44 años difundiendo la Doctrina Social de la Iglesia

 

Síntesis de Actividades


20    Cursos

20    Reuniones Doctrinarias

13    Seminarios

8     Jornadas

6     Blogs

13    Paneles

71    Conferencias

173   Números del Boletín “Acción”

25   Números de “Orden Natural”, revista virtual

11    Folletos

2     Libros


Curso Virtual de Doctrina Social de la Iglesia (2005)


Curso Virtual de Doctrina Política Católica (2009)

sábado, 13 de diciembre de 2025

FORO SOCIAL


CARLOS SACHERI

 

Objetivo:

En el marco del Centro de Estudios Cívicos, el Foro Social Carlos Sacheri constituye un ámbito académico dedicado al análisis de los principales temas de la realidad, a efectos de esclarecerlos, con la guía de la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Miembros:

El Centro de Estudios Cívicos designará a los Miembros, que deberán ser personas con formación intelectual de nivel universitario o terciario, y haberse destacado en el estudio de una rama del saber.

 

Actividad:

El Foro se reunirá una vez al mes, entre marzo y noviembre de cada año, para escuchar una conferencia de uno de los miembros o de un invitado especial; pudiendo asistir otras personas.  La versión escrita de la exposición será difundida en el blog Foro Azul y Blanco, y eventualmente publicada en folletos o revistas.

Una vez al año se procurará efectuar un seminario o jornada, destinado al análisis de algunos temas prioritarios, con participación del público asistente.

 

martes, 25 de noviembre de 2025

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

 

Quien es Mario Meneghini, de Córdoba Argentina (IA)

 

Mario Meneghini es un doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, académico e historiador de Córdoba, Argentina, reconocido por su labor en estudios cívicos e históricos.


Formación y Ocupación: Posee un doctorado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales y se desempeña como asesor en diversas áreas.


Membresías Académicas: Es miembro correspondiente de la Academia Sanmartiniana, de la Academia Argentina de la Historia y de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina.


Actividad Institucional: Preside el Centro de Estudios Cívicos de Córdoba y ha participado en ciclos de conferencias y congresos sobre historia y política, incluyendo un ciclo sobre los protagonistas de la Independencia Argentina organizado por la Agencia Córdoba Cultura.


Publicaciones y Conferencias: Es autor de trabajos como "(PDF) El Mal Menor en la Política" y ha presentado ponencias sobre temas como la actitud política de los católicos frente al sistema de partidos.


Rol Público: Ha sido mencionado en el ámbito político, vinculado anteriormente con el partido "Esperanza Federal" (Civilitas) y ha tenido un rol en la formación educativa de la provincia de Córdoba.


En resumen, es una figura destacada en el ámbito académico y cívico de Córdoba, con una fuerte inclinación hacia la historia argentina y la ciencia política.

lunes, 17 de noviembre de 2025

EL CASO CATÓLICO


de la América de Steve Bannon

 

Por John Mac Ghlionn

Foro Patriótico Manuel Belgrano, 16/11/2025

 

Steve Bannon es una paradoja de proporciones épicas. Un ex titán financiero convertido en profeta populista, lleva el aroma de salas de juntas y cervecerías en igual medida. Una vez conmovió a millones en Wall Street; ahora mueve multitudes en las ciudades del Rust Belt. Para sus críticos, es un estafador, un gran manipulador que envuelve el caos en el patriotismo. Para sus partidarios, es un católico orgulloso que llama al país a lo que alguna vez fue, y podría volver a serlo

 

El currículum de Bannon es una colección de contradicciones, cada una más sorprendente que la anterior: oficial de la Marina, graduado de Harvard, banquero de inversiones, productor de Hollywood y pugilista político. Pocos hombres se han movido tan libremente entre los escalones superiores de Estados Unidos y su parte inferior. Su riqueza temprana no vino de la ideología sino del ingenio; cuando Goldman Sachs lo separó, hizo su fortuna vendiendo participaciones en la sindicación televisiva. Más tarde, cortó la controversia con empresas como   Cambridge Analytica y We Build the Wall, ambas contaminadas por el escándalo y la acusación. La ironía es rica: un hombre que una vez actuó con derivados ahora se enfrenta en desafío, criticando los mismos pasillos del poder que una vez llamó hogar

 

Y, sin embargo, a pesar de todos sus defectos, Bannon articula algo que la mayoría de los católicos sienten instintivamente: que la crisis del país no es solo económica sino moral. Su retórica toca algo real. Habla con el padre de cuatro hijos que vio su fábrica cerca. Con la madre haciendo malabarismos con dos trabajos mientras su ciudad se llena de fentanilo. Con los feligrés que ya no reconoce los valores sobre los que se construyó su iglesia, o su país.

 

Sus críticos afirman que está haciendo cosplay como un héroe de cuello azul, el revolucionario de un hombre rico. No están del todo equivocados. Las manos de Bannon pueden nunca haber conocido el trabajo duro, pero sus palabras tocan un acorde entre los que lo hacen

 

Él entiende que la clase obrera, la columna vertebral de la América católica, no se ve en una   nación que cambia rápidamente. Las ciudades que alguna vez estuvieron prósperas en el corazón ahora ven sus   fábricas cerca, sus iglesias vacías y sus hijos se alejan. La clase política, en ambos lados, habla de progreso mientras que el centro del país se desvanece de la vista

 

Uno no necesita aprobar cada uno de sus planos o sermón para ver el peso detrás de sus palabras. Sí, ha sido acusado de enriquecerse a través de empresas dudosas; y sí, su marca de política puede parecer intoxicada por el conflicto. Pero despedirlo por completo es perder el movimiento al que ha aprovechado, uno impulsado por la desilusión con las élites que ven la fe como superstición y las fronteras como un inconveniente.

 

Lo que Bannon obtiene, y lo que tantos expertos y políticos no, es que la crisis de Estados Unidos es una crisis de creencias. No se trata solo de inflación o inmigración; se trata de identidad. Puede que carezca de una santa moderación, pero siente el mismo malestar que los católicos han sentido durante mucho tiempo.

 

Advierte de tecnócratas no elegidos y la   élite administrativa que ejercen el poder sin responsabilidad, elaborando reglas y regulaciones en un lenguaje tan estéril que podría ser escrito por IA. Y tiene razón en advertir. Para los católicos que todavía creen en la dignidad humana, en lo sagrado sobre lo simulado, no hay nada más peligroso que un sistema que deifica los datos y devalúa el alma

 

Algunos católicos retroceden por su combatividad, y puedo ver su punto. Sin embargo, sus sentimientos surgen de la convicción, no del desprecio. Su pasión expone una verdad que los fieles no pueden ignorar: la   cruzada de la extrema izquierda contra la tradición, la masculinidad y la familia dejan poco espacio para el compromiso. Cuando las estatuas son derrocadas, cuando la fe es burlada como extremismo, y cuando a los niños se les enseña confusión como credo, los católicos tienen el deber de resistir. Puede que no marchemos bajo la bandera de Bannon, pero no podemos fingir que sus advertencias son injustificadas

 

Rechazar cada palabra que pronuncia debido a sus pecados es arriesgarse a una mayor ceguera, una que deje a los fieles divididos mientras las fuerzas de la decadencia moral marchan en el paso. No necesitas estar de acuerdo con todo lo que ha hecho o dicho, y no deberías, pero la unidad, no la pureza, será el baluarte contra la ruina cultural. Los sueños de extrema izquierda de un Occidente postcristiano donde la tradición es la tiranía y la creencia una vergüenza. Bannon, a su crédito, se niega a inclinarse ante esa visión.

 

En sus mejores momentos, suena menos como un operador político que como un patriota penitente, instando a su país a volver a los principios. Su visión —de soberanía, trabajo y lealtad— no es radical sino archivada. Se hace eco de la enseñanza social católica: el trabajo que honra al trabajador, las familias que florecen y las comunidades que se preocupan por los suyos. Él cree que la salvación de Estados Unidos no se encuentra en Silicon Valley o Washington, sino en los pequeños pueblos donde las campanas todavía suenan los domingos por la mañana

 

Así que sí, Steve Bannon es una paradoja, un pecador con un sermón, un luchador que   todavía reza entre rondas. Pero tal vez es precisamente por eso que perdura. En una época de virtudes vacías y valores vacíos, sus bordes ásperos nos recuerdan que la luz a menudo se filtra a través de capas de duda

 

Estados Unidos necesita Más hacedores, no más habladores. Si su voz de grava despierta a los católicos con coraje, entonces tal vez Steve Bannon, una vez que negocia acciones, ahora negociando golpes, ha encontrado una redención de un tipo diferente. Cayó de Wall Street, pero aterrizó en Main Street, predicando la devoción, el deber y la disciplina a aquellos que recuerdan los tres. Tal vez esa sea su penitencia. Tal vez sea su propósito. Y tal vez es hora de escuchar.

sábado, 1 de noviembre de 2025

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

 

ENCUENTROS DE DIFUSIÓN

 

Queremos también alentar diversas iniciativas para difundir la doctrina social de la Iglesia, centrada en la dignidad del ser humano, la opción por los pobres y la justicia social.


Obispos de Córdoba, julio de 2025

 

Programa:

1.  Contenido de la DSI. Persona y sociedad

2.  Propiedad y trabajo. Orden económico

3.  Autoridad y poder. Organización política

4.  Desviaciones de la recta doctrina

 

Se harán dos encuentros, con entrada libre

Lugar: Iglesia del Carmen

Fechas: jueves 13 y 20 de noviembre, de 18 a 20 hs.

Organiza: Centro de Estudios Cívicos    

Expositor: Dr. Mario Meneghini

miércoles, 29 de octubre de 2025

VERDADERO RESULTADO ELECTORAL


del 26-10-2025

 

 %

 36,7       Sin voto

26,1        Avanza Libertad

22,5        Fuerza Patria - P. Justicialista

  3,7         Provincias unidas

  3,7         Otros