martes, 18 de agosto de 2026

PAUTAS

 

 PARA UNA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL EFICAZ

 


 

No resulta fácil analizar este tema, puesto que existen problemas cuya solución no depende de los especialistas en administración pública. Repasemos:

1.Sigue pendiente, desde hace 30 años, la ley convenio de coparticipación de impuestos establecida por la Constitución Nacional en su artículo 75, inc. 2; puesto que la Disposición Transitoria Sexta, fijó como fecha límite el año 1996.

Como resume Pablo Garat: el federalismo, sin los recursos financieros correlativos, es sólo declamatorio.


2.Desde hace medio siglo, el Estado Argentino dejó de cumplir las tres funciones que lo definen como tal: la integración social, el planeamiento, y la conducción centralizada (1). En el boletín Civilidad de marzo nos referimos a este problema, que dificulta que los niveles provincial y local de nuestro sistema federal, funcionen adecuadamente.


3.La situación se agrava en aquellos distritos –incluida la Provincia de Buenos Aires- que no han cumplido el mandato constitucional del artículo 123, de asegurar la autonomía municipal; en ellos, los gobiernos locales siguen regulados por la legislación provincial.

 

Diagnóstico general


Un análisis esquemático efectuado por un observador de la estructura administrativa de los tres niveles de gobierno en nuestro país, comienza por la demora en los trámites. Esta conclusión se advierte en todo tipo de gestión de la que se espera una decisión oficial; que resuelva la petición de un ciudadano o conteste lo solicitado por un empleado.

Esta situación que no es atribuible a un determinado gobierno, es el aspecto más negativo de la administración del sector público. Todo intento de reforma siempre queda trunco; los funcionarios son conscientes de la inoperancia de su gestión que, recurrentemente, es frenada por los expedientes.

La mayoría de los funcionarios de nivel político y directivo, tienen poca experiencia administrativa; esto agregado a la complejidad de ciertos trámites y a la dispersión legislativa, conduce a que la tramitación se realice de forma defectuosa y no sistematizada, lo que origina demoras y gastos excesivos.

Al no haberse iniciado correctamente un expediente, y no existir trámites estandarizados, las actuaciones se realizan en forma errática, descontrolada, y la duración dependerá de la influencia personal del interesado o de la insistencia de sus reclamos. No existe generalmente ninguna norma que establezca un límite en el tiempo que puede demandar un expediente, ni a quien corresponde señalar lo irracional del procedimiento.

La situación descripta produce una desconexión grave entre el nivel político y los funcionarios jerárquicos, pese a que –habitualmente- ambos no provienen de una selección por mérito.

Además, la legislación argentina se ha caracterizado siempre por su abundancia. La manía reglamentaria ha llegado a constituir una maraña de disposiciones de difícil interpretación, sin contar las derogaciones tácitas por incompatibilidad con otras normas posteriores o simplemente por olvido o desuso.

El control de gestión es una técnica moderna que se ha difundido en los últimos años, pero que en la mayoría de los municipios se utiliza únicamente con respecto a la evaluación cuantitativa del cumplimiento de las metas señaladas en los presupuestos y programas. Normalmente, ningún organismo realiza el control de gestión de la tramitación administrativa, para detectar superposición de tareas, pases innecesarios y negligencia de empleados. Existe un énfasis desmedido en el control de legalidad, repetido en sucesivas instancias, pero nadie se ocupa específicamente de controlar la eficiencia y justificación operativas de los trámites.

 

Utilización de las TIC


El término TIC como abreviatura de “tecnologías de información y comunicación” surge del ámbito de las ciencias duras incluyendo tres definiciones entrelazadas, referidas al medio en que la información se transmite, los contenidos (datos e información) y todos aquellos formatos, protocolos, acuerdos, normativas y estándares para la transferencia de información digital.

No cabe duda de los cambios positivos que estas tecnologías aportan a la administración pública. En la mayoría de los municipios argentinos, la gestión administrativa ha incorporado mecanismos que posibilitan diversos trámites en forma on line. A modo de ejemplo, en el municipio de Rosario, cualquier ciudadano puede solicitar un turno de atención médica en alguno de los doce centros de atención primaria de la salud, ingresando al Sistema Único de Atención Ciudadana (SUA) que opera desde la web municipal.

Pero no siempre la tecnología moderna contribuye a facilitar la tramitación administrativa. Valga un solo ejemplo; en Córdoba la obra social provincial (Apross) que también cubre a los empleados municipales, complica a los beneficiarios, puesto que para obtener atención médica y adquirir los remedios recetados es imprescindible obtener la categoría de Ciudadano Digital, y el código (Token) que se modifica cada 3 minutos, requiere el uso de un teléfono celular. Quien no lo posea o no esté habituado a su manejo, se enfrenta con esa dificultad absurda e innecesaria.

La incorporación de tecnologías de información y comunicación dentro de las administraciones públicas, es una condición necesaria, más no suficiente, para desarrollar el gobierno electrónico en forma integral y sistémica, en la medida en que el ciudadano represente para las burocracias una simple entidad abstracta al mejor estilo de un usuario indefinido. De acuerdo a como se implemente, el gobierno electrónico puede ser la vía para que la administración pública provea información y servicios de calidad, además de conceder mayores oportunidades de participación activa de los ciudadanos en el gobierno local.

Una implementación exitosa del gobierno electrónico debe asegurar el acceso de toda la población a la información, uso y aprovechamiento de los diversos servicios públicos que ofrece el gobierno municipal. Los verdaderos beneficios del e-gobierno no están únicamente en el uso de la tecnología sino en su correcta aplicación a los procesos gubernamentales y a la generación de valor para los ciudadanos, las empresas y otros grupos sociales.

 

Gobierno abierto


Una administración centrada en el gobierno abierto es aquella que entabla un diálogo constante con los ciudadanos con el fin de escuchar lo que ellos dicen y solicitan, que toma decisiones basadas en sus necesidades y preferencias, que facilita la colaboración con los funcionarios y actúa de forma transparente.

En la Argentina, las políticas de gobierno abierto se encuentran en una etapa embrionaria. La transparencia en la información pública tiene como antecedente el decreto N° 1172/03, que “garantiza y regula el derecho de toda persona a requerir, consultar y recibir información por parte del Poder Ejecutivo Nacional, teniendo como premisa la elaboración de una sólida fundamentación, la simplificación y claridad conceptual y el respeto de los estándares internacionales en la materia”.

A su vez, la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico, a la cual adhirió la Argentina, promueve los siguientes principios que amplían los derechos de la ciudadanía:

-Conocer, con la facilidad que implican los medios electrónicos, lo que están has administraciones públicas.

-Hacerlas más transparencias y, por ello mismo, más controlables contribuyendo a luchar contra la corrupción y generando la confianza de los ciudadanos.

-Eliminar las barreras que el espacio y el tiempo ponen entre los ciudadanos y sus administraciones y que alejan al ciudadano del interés por la cosa pública.

-Promover la inclusión y la igualdad de oportunidades de forma que todos los ciudadanos puedan acceder, cualquiera que sea su situación territorial o social a los beneficios que procura la sociedad del conocimiento.

-Participar activamente emitiendo opiniones, sugerencias y en general en el seguimiento de toma de decisiones, así como sobre el tipo de servicios que el Estado provee y el modo de suministrarlo.

 

Conclusión


Hace 33 años venimos insistiendo desde Civilidad en la necesidad de establecer el sistema de mérito en la administración pública de los tres niveles de gobierno de nuestro sistema federal. Mientras no se acepte que todos los cargos que no pertenezcan al nivel político, deben ser cubiertos por concurso, no podrá lograrse una administración eficaz.

A lo anterior, se agrega otro problema a enfrentar:  la constante caída en la calidad intelectual y moral de los dirigentes políticos en nuestro país. Esto se agudiza en el plano municipal, donde la postulación para los cargos queda habitualmente reservada a los simples “punteros” de los partidos, que no pueden aspirar a los cargos de los niveles provincial y nacional.


No deja de ser significativo que el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López, haya escrito: En la Argentina está plenamente probado un dilema planteado por Aristófanes en su obra “Los Caballeros” que reza de la siguiente forma: “Solo los peores llegan a los mejores cargos” (2).

 

 Córdoba, 18-8-2026.

 

 

*Sánchez Sorondo, Marcelo. Revista Militar N° 728, 1993, pp. 13-17.


**Pirilo, Victorio. La Prensa, 13-8-2026

 

 

domingo, 16 de agosto de 2026

LA DEMOCRACIA


 como instrumento de obediencia

 

Por Victorio Pirilo

La Prensa, 13.08.2026

 

La duda deja de ser una virtud cuando el poder consigue transformarla en culpa. Desde ese momento, pensar deja de ser un ejercicio de libertad para convertirse en una forma de obediencia; ya no es necesario encarcelar a los disidentes ni clausurar cada voz incómoda; ese procedimiento pertenece a los autoritarismos de otra época, el poder moderno perfeccionó el método: no prohíbe pensar, simplemente establece qué conviene pensar y quien se aparta del guion deja de ser un ciudadano que ejerce su libertad para convertirse en alguien sospechoso.

 

La censura contemporánea tampoco necesita uniformes ni decretos, se disfraza de consenso, de corrección moral, de responsabilidad institucional; pero existe algo todavía más peligroso que el silencio impuesto: el silencio voluntario de una sociedad que termina controlándose a sí misma mientras conserva la ilusión de ser libre.

 

Todo poder necesita construir enemigos. Primero fueron los bárbaros, después los herejes y más tarde los subversivos. Hoy alcanza con fabricar un adversario útil, alguien sobre quien descargar toda la indignación colectiva, mientras la sociedad se entretiene con el escándalo cuidadosamente elaborado, el poder real continúa avanzando sobre la economía, la riqueza nacional, la justicia, la cultura y hasta sobre la conciencia de los ciudadanos. La cortina de humo nunca fue un accidente: demasiadas veces es una herramienta de gobierno.

 

Las crisis tampoco son siempre producto del azar, algunas son administradas, otras amplificadas y algunas incluso provocadas para generar el miedo necesario que permita justificar decisiones que ya estaban tomadas.

 

El miedo es un extraordinario arquitecto de la resignación; un pueblo atemorizado termina aceptando aquello que, en circunstancias normales, jamás hubiera tolerado.

 

CONCENTRACIÓN DEL PODER

Y entonces aparece la gran ficción de nuestro tiempo: la ilusión de elegir. Al ciudadano se lo invita a votar, opinar y discutir, pero casi siempre dentro de un territorio previamente delimitado por quienes concentran poder económico, político y comunicacional, se celebra una libertad que rara vez se pregunta quién fijó sus límites. Cambian los candidatos, los discursos y las consignas; permanece, demasiadas veces, el mismo mecanismo.

 

Es como un hámster corriendo dentro de una rueda: se mueve permanentemente, se agota, cree avanzar, pero continúa exactamente en el mismo lugar.

 

La mentira tampoco necesita ya esconder la verdad, su objetivo es mucho más ambicioso: sustituirla. Se multiplican las versiones, los relatos, las interpretaciones y las verdades parciales hasta que la verdad termina convertida en una opinión más, cuando finalmente aparece un dato imposible de refutar, ya nadie sabe diferenciarlo de la propaganda. Ese es uno de los mayores triunfos del poder: no lograr que todos crean en la misma mentira, sino conseguir que nadie sepa dónde termina la mentira y comienza la verdad.

 

También las palabras fueron confiscadas: libertad, democracia, república, justicia, derechos: conceptos que alguna vez tuvieron un contenido preciso y que hoy son utilizados, con demasiada frecuencia, como simples herramientas de propaganda. Se pronuncian palabras nobles para justificar decisiones que contradicen exactamente aquello que esas palabras representan.

 

Así, la obediencia deja de presentarse como una imposición y comienza a parecer una elección personal y el ciudadano termina defendiendo con entusiasmo las mismas estructuras que reducen su dignidad y limitan sus posibilidades.

 

Durante más de cuatro décadas, la Argentina padeció una degradación política persistente. Gobiernos de signos diferentes prometieron refundaciones, cambios históricos y nuevos comienzos, mientras administraban —con distintas formas y velocidades— problemas que nunca terminaron de resolverse: concentración económica, endeudamiento, dependencia y deterioro institucional. Cambiaron los nombres, las banderas y las consignas; los privilegios de quienes nunca abandonaron los espacios centrales del poder permanecieron.

 

Y aquello que alguna vez pudo justificarse como excepcional, urgente o necesario, con el paso del tiempo terminó mostrando su verdadero costo y, muchas veces, recibió el juicio de la propia historia.

 

La usura y las grandes empresas pueden desplazarse libremente por las fronteras, los pueblos, en cambio, no siempre tienen esa posibilidad. La esclavitud no desapareció completamente: cambió de forma, modificó su lenguaje y aprendió a presentarse bajo nuevas denominaciones.

 

CONFORMISMO

La decadencia nacional tampoco puede explicarse únicamente por la ineptitud de determinados dirigentes. Existe una responsabilidad colectiva cuando una sociedad es acostumbrada durante décadas a elegir administradores del fracaso en lugar de exigir constructores de futuro. La política, que debería ser una herramienta de transformación, terminó convirtiéndose demasiadas veces en una sofisticada administración de la resignación.

 

El drama argentino no consiste solamente en haber sido gobernado por dirigentes mediocres, pendencieros o incapaces y lo verdaderamente preocupante es que esa mediocridad haya dejado de provocar indignación.

 

Cuando un pueblo se acostumbra al deterioro, cuando empieza a considerar inevitable la degradación moral, intelectual y económica, el poder ya no necesita imponerse mediante la fuerza, le alcanza con gobernar desde la costumbre; porque no existe esclavitud más perfecta que aquella en la que los propios esclavos agradecen las cadenas convencidos de que son alas.

 

A Winston Churchill se le atribuye, aunque sin respaldo histórico confiable, una frase según la cual la diferencia entre los seres humanos y los animales sería que estos últimos nunca permitirían que el más estúpido de la manada los condujera.

 

La frase probablemente no sea de Churchill. Pero más allá de su autoría, plantea una pregunta incómoda.

 

¿Hasta qué punto una sociedad es responsable de quienes la gobiernan?

 

Quizás allí se encuentre una de las grandes tragedias argentinas de los últimos cincuenta años: no solamente haber padecido malos gobiernos, sino haber llegado al punto en que la mediocridad dejó de escandalizarnos y cuando una sociedad deja de escandalizarse frente a su propia decadencia, la democracia puede seguir funcionando formalmente, pero ya no necesariamente significa que el pueblo sea quien decide. En la Argentina está plenamente probado un dilema planteado por Aristófanes en su obra “Los Caballeros” que reza de la siguiente forma: “Solo los peores llegan a los mejores cargos”.

 

Victorio Pirilo

Secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (StmVL)

martes, 11 de agosto de 2026

LA TEOLOGÍA DEL PUEBLO


 o la transformación de la Fe católica

 

Carlos Daniel Lasa

Infocatolica – 13/11/20

 

Unas breves notas, sabiendo que el formato impide un desarrollo de cada uno de los puntos considerados. Sin embargo, lo hice pensando en que, incluso de esta manera, podía echar un poco de luz en este momento de confusión por el que está atravesando la Iglesia católica.

 

Al respecto, recuerdo el título de un artículo que escribiera el destacado filósofo alemán Robert Spaemann a raíz de un análisis que hiciera de la Encíclica Amoris Laetitia: «El caos erigido en principio».

 

De la comprensión a la revolución

El destacado filósofo italiano Augusto Del Noce nos ha enseñado, entre otras cosas, que Carlos Marx ha producido un cambio epistemológico en la noción misma de filosofía. Marx ha abandonado la idea de filosofía como comprensión para pensarla como revolución o transformación del mundo (tesis XI sobre Feuerbach). Y esta idea de Marx no hace acepción de personas; por el contrario, ha copado las conciencias de no pocos prelados.

 

Consecuentemente, el problema que tenía el fiel católico (determinar qué filosofía resulta más apta para comprender la fe sin corromper su esencia), se ha convertido en este otro: ¿cómo transformar la fe para que sea una con el mundo?

 

Esta nueva conciencia cristiana está obsesionada con una única cuestión: ¿qué forma otorgarle a la fe para que sea aceptada por la cultura actual? Este error inicial, que fue muy importante durante y después del Concilio Vaticano II, va a transformase en un gran error terminal que ha explotado de manera virulenta en nuestros días.

 

Basta advertir que el rostro del nuevo catolicismo cree más en la conciencia histórica que en la revelación divina. Cuando hablo de «conciencia histórica» estoy pensando en aquella perspectiva que asume como criterio absoluto de verdad este apotegma: «tanto el conocedor como lo conocido, tanto el sujeto como el objeto no se dan ‘ónticamente’, sino ‘históricamente’ » (Hans-Georg Gadamer. El problema de la conciencia histórica. Madrid, Tecnos, 1993, p. 25).

 

El amor no está puesto ya en la revelación divina sino en una afirmación de la razón humana.

 

Una nueva universalidad

El intento de transformar la realidad, en lugar de dejar que la misma se me manifieste tal como es, es una muestra harto palmaria del abandono definitivo de la metafísica.

 

Sucede que el nuevo dogma, el de la conciencia histórica, exige suprimir todo anclaje (léase: el ser). Claro está que esto no implica el abandono de la idea de universalidad. La nueva universalidad ya no estará fundada en el ser (el cual se hace presente en todo lo que es), sino que será una universalidad sui generis. La misma se fundará en una realidad puramente contingente, es decir, histórica.

 

De este modo, dejando de lado aquello que está presente en todo lo que es (verdadera universalidad) se pasa a asumir determinado modo de ser,haciendo brotar de él las leyes de carácter universal. La elección del modo de ser, obviamente, debe guardar perfecta consonancia con la forma mentis de la cultura dominante, aquí y ahora.

 

Esta nueva y falsa universalidad es propuesta en la actualidad desde la misma Roma. Su nombre es «la teología del pueblo». La misma es el claro resultado de ese espíritu ocupado no en comprender la revelación, sino en transformarla.

 

Para lograr este cometido, se emplea y menea hasta el hartazgo la categoría «pueblo». A partir de ella se establecerán las nuevas leyes universales que habrán de regir todo lo que es, incluida la mismísima fe católica.

 

Las nuevas leyes y el nuevo catolicismo

Las leyes universales que emanan de la categoría pueblo son, a mi juicio, fundamentalmente tres: a) la historicidad de todo lo que es; b) la asunción de la categoría relación en lugar de la de sustancia; c) la apoteosis de lo vivencial de la fe en desmedro de lo doctrinal.

 

De la aplicación de estas leyes surge el nuevo catolicismo. El mismo se caracteriza por:

 

1 - El abandono de la pretensión de aquello que indica el mismo nombre de catolicismo: la universalidad. Si la nueva ley del ser es el devenir, si todo es histórico, entonces la religión se convierte en una de las diversas expresiones que tienen los pueblos. Y no solo en relación a aquello que consideran Dios, sino en lo que concierne al modo propio de relacionarse con él.

 

2 - El privilegio otorgado a la comunidad en detrimento de la persona humana. La idea de comunidad da cuenta de la centralidad de la idea de relación; por el contrario, la de persona remite a la idea de sustancia.

 

De ahora en más, el sujeto de la fe deja de ser la persona humana, y pasa a serlo el pueblo. Esta posición ha conducido, entre otras cosas, a la renuncia por parte de la Iglesia católica de la acción de educar las conciencias de los hombres. Solo va a interesar la masa.

 

3 - El reemplazo de la preocupación doctrinal por una concepción vitalista de la fe. De este modo, la doctrina es una expresión, siempre inadecuada, de una fe cuya esencia es su continuo hacerse. «La doctrina falsea esa fe genuina» ‒afirman los mentores del nuevo catolicismo‒. Ese continuo hacerse pretende fijarse, anquilosarse a través de fórmulas (tal como lo ha hecho, de manera totalmente errónea, la Iglesia católica durante más de dos mil años).

 

4 - La politización absoluta de la Iglesia católica. Este resultado ya se encuentra en el mismo punto de partida: si la intentio originaria es «hacerse mundo» para alcanzar una perfecta sintonía con el mismo, entonces el contenido del nuevo catolicismo deberá identificarse, in totum, con la dimensión política.

 

Los criterios para determinar qué acciones son buenas, y cuáles malas, tanto por parte de los que se dicen cristianos como de los que no lo son, se extraerán de otro lado. Ya no son los diez mandamientos ni las bienaventuranzas del Nuevo Testamento las fuentes, sino las exigencias dictadas por la política.

 

El obrar de un católico será moralmente bueno si está a favor de los migrantes, si apoya a un presidente que privilegia las libertades civiles por encima de todo, si asume la conciencia de clase poniéndose en favor de los más pobres, si apoya la globalización, si es partidario de movimientos políticos que son expresión del «pueblo», etc.

 

De ahora en más, la religión no salva al hombre ya que este cometido es misión exclusiva de la política.

 

5 - La eliminación, del seno de la Iglesia, de todos aquellos que pretendan una comprensión católica del cristianismo. No hay cabida para ellos dado que son el katejón (obstáculo) que impide o demora el maridaje definitivo con el mundo.

 

Tengo ante mis ojos el prefacio escrito por el Padre Enrico Rosa S.J. a diversos estudios y comentarios respecto de la Encíclica Pascendi del Papa Pío X. El Padre Rosa afirma que el modernismo se ha erigido no ya en una herejía de escuela sino en un cristianismo nuevo que amenaza con suplantar al antiguo (Cfr. Enrico Rosa. L’Enciclica Pascendi e il modernismo. Studii e commenti. Seconda edizione corretta e accresciuta. Roma, Civiltá Cattolica, 1909, p. III).

 

Creo que lo sostenido por el Padre Rosa, hace ya más de cien años, se está cumpliendo en nuestros días. En la actual Iglesia católica ya no podemos decir que los católicos creemos lo mismo. La unidad de fe se ha convertido en una rapsodia que exige un gobierno sostenido por el miedo y no por una caridad fundada en la Verdad.

 

La adoración de la historia no puede desembocar más que en este nuevo catolicismo que, como refiere Del Noce, no se presenta ni como acrecentamiento, ni como explicación de las virtualidades presentes en la fe católica. Todo lo contrario, se trata de algo absolutamente nuevo, configurado a partir de una ruptura radical con el catolicismo de siempre (Cfr. Augusto Del Noce. I cattolici e il progresismo. Milano, Leonardo, 1994, p. 214).

viernes, 7 de agosto de 2026

ANGELELLI:


EL CRIMEN QUE FUE ACCIDENTE (II)

 

En el 2014, publicamos un breve comentario con el mismo título (1). Consideramos necesario ocuparnos nuevamente del tema, debido al Decreto de fecha 29-7-2026, del Arzobispo de Córdoba, Card. Ángel Rossi. En el artículo 1 se instituye en la Arquidiócesis de Córdoba el “Domingo de la Justicia Social”, que se celebrará anualmente el domingo posterior al 4 de agosto, fecha en que la Iglesia recuerda el martirio del beato Mons. Enrique Angelelli.


Recordemos que se considera mártir a la persona que padece muerte en defensa de su religión (RAE). La Iglesia, entre otras condiciones, establece el reconocimiento de un milagro para ser beato, y dos milagros para ser canonizado. En el caso de Angelelli, al ser considerado Mártir, fue exceptuado del milagro.


Ahora bien, durante 7 años (1976-1983) la muerte del entonces Obispo de la Rioja fue considerado un accidente, sin que ninguna autoridad civil ni eclesiástica lo pusiera en duda. Al día siguiente a la muerte, el diario El Independiente de esa provincia, reconocido por su apoyo a la gestión del obispo y opuesto al gobierno del Proceso, en su edición N° 6553 informa: “Falleció en un accidente Monseñor Enrique Angelelli”.


En forma extraoficial, también se comentó que, de la observación de los distintos rastros del accidente los investigadores habrían llegado a la conclusión que el vehículo era conducido por el P. Aldo Pinto, pero para no tener que iniciarle proceso por presunto homicidio culposo, no se determinó quién conducía la camioneta. Jamás fue claro el testimonio del sacerdote, y justifico sus incoherencias en la pérdida de memoria por el shock causado por el accidente. Cuando mucho después, parece recuperar la memoria y declara que otro vehículo apareció en la ruta y golpeó a la camioneta, ya no era sacerdote y estaba casado.


No fue hasta el 4 de agosto de 1983 que, en ocasión de un homenaje al Angelelli realizado en Neuquén, el fraile capuchino Puigjane lanzó públicamente la versión de que el accidente fue, en realidad, fruto de un atentado criminal perpetrado por efectivos de las fuerzas armadas. Es el mismo fraile que años después participaría en un sanguinario ataque a un cuartel en la Tablada, por lo que fue condenado a veinte años a prisión. La denuncia logró que la justicia de Neuquén iniciara una investigación, y luego remitiera lo actuado a la Rioja. En 1990 la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba,  falló que “no hay elementos suficientes que permitan afirmar que el accidente haya sido efectivamente provocado”, y dispone el sobreseimiento de la causa.


Recién en 2014, el Tribunal Oral Federal de la Rioja, llega a conclusiones opuestas sosteniendo la hipótesis del crimen.

 

En el ámbito eclesiástico


1.Mons. Bernardo Witte, Obispo de la Rioja, y alarmado por que el Juez Morales en su investigación de primera instancia sostiene que hubo homicidio premeditado, afirma en el diario La Prensa (29-7-1988) “Nos sorprendimos de que la misteriosa muerte de Mons. Angelelli, haya sido caratulada de asesinato sin que se tengan las pruebas suficientes”. Además, ante la negativa del juez de tomarle declaración testimonial al único testigo presencial del accidente, le hace redactar un Acta en el Obispado el 27-9-1988, de la que existe copia en una escribanía. El señor Raúl Antonio Nacuzzi, LE 6.713.162, de profesión electromecánico,  declara que el 4-8-1976 se encontraba efectuando la reparación de la línea de alta tensión que une la localidad de Patquía y Chamical.


“Estando encaramado en el poste vio la aproximación de un vehículo Fiat Multicarga color claro que aproximadamente en el Km. 1057 de la Ruta Nacional n° 38 se desvía lentamente hacia la derecha sin disminuir la velocidad, recorriendo más de 100 mts., con las dos ruedas derechas sobre la banquina, alejándose del centro de la ruta, hasta que en determinado momento el conductor en una brusca maniobra, como si se despertara, trata de volver al centro de la ruta, oportunidad que escucha el reventón de la cubierta, un giro hacia la izquierda, apertura de la puerta derecha, expulsión de un cuerpo vestido de negro, y posterior vuelco en dirección a la banquina opuesta donde queda de costado en dirección opuesta a la que venía. Que la persona que acompañaba al conductor es la que queda tirada en el suelo. El que conducía, permanece en el vehículo hasta que el mismo termina su recorrido. Que en momento del accidente no se encontraba ningún otro vehículo en la ruta, ni tampoco circulando sobre la misma.”

 

2.Mons. Carmelo Giaquinta, Obispo emérito de Resistencia, fue encargado en el año 2006, por la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo presidente era a la sazón el Cardenal Jorge Bergoglio, de constituir y presidir una Comisión especial con el cometido de investigar, en el ámbito eclesial todo lo referido a la muerte de Mons. Angelelli. Los trabajos de dicha comisión (integrada por el entonces Obispo de la Rioja Mons. Roberto Rodríguez y el P. Nelson Dellaferrera) duraron dos años. En declaraciones a la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) con fecha 15-4-2009 (33 años después de la muerte) Giaquinta expresó: “


La conclusión del trabajo no significa que la Comisión haya llegado a una conclusión judicial. Si fue accidente o atentado, lo dirá la Justicia civil. A partir sólo de los testimonios eclesiales es difícil probar ninguna de las dos hipótesis.”

 

Detalles del expediente judicial N° FCB 97000411/2012/TO1

Tribunal Oral Federal de la Rioja


Dres. Carlos Julio Lascano-Juan Carlos Reinaga-José Camilo Quiroga Uriburu (Presidente)

(2)


Sumario policial:

“Se incorporaron asimismo al plexo probatorio las conclusiones del sumario de prevención compuesto de 47 fojas, instruido por el Inspector Mayor Nicolás de la Fuente, refrendado por el Secretario de actuaciones Oficial Principal Jorge Nicolás Luna Moreyra, que a fs. 47 y con fecha 11 de agosto de 1976, concluye: a criterio de esta instrucción, luego de haberse desvirtuado que el accidente pudo haberse producido por el neumático que se encontró desinflado, las supuestas causas probables del mismo se originaron:


1°por haberse dormido el conductor y acompañante que lo podría haber advertido;

2°que en la ruta en forma imprevista se cruce algún animal; y

3°por haber sufrido el conductor algún contratiempo en su salud, que lo llevara a salir del pavimento con el rodado y cuando retornaba al mismo volcar.”


Pericia Corte Suprema de la Nación:

“Se presentó asimismo la Pericia N° 83/09 de Exhumación correspondiente a Angelelli, Enrique Angel, presentada por los doctores Fernando Claudio Trezza, Luis Alberto Bossio y Roberto Víctor Cohen (pertenecientes al cuerpo de peritos oficiales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación), (…) “La realización de placas radiográficas del esqueleto completo, permite descartar la presencia de elementos mecánicos compatibles con armas de fuego.” “No se ha evidenciado en cráneo la pérdida de sustancia ósea compatible con las provocadas por proyectiles de armas de fuego.”


Conclusiones:

1.La causa de fallecimiento de quien fuera en vida Monseñor Enrique Ángel Angelelli está en relación directa a: fracturas múltiples de cráneo. Hemorragia cerebromenígea .

2.Las fracturas torácicas contribuyen en el mecanismo de muerte produciendo hemorragia interna.

3.El mecanismo productor del trauma sería el golpe o choque con o contra objeto y/o superficie dura.

4.La colisión vehicular mixta (choque con vuelco) es idónea para provocar las lesiones observadas y la muerte.

5.No es posible con los elementos obrantes en autos y el estado de esqueletización que presenta el cadáver, suponer otra etiología distinta de producción de las lesiones.

6.No surge del análisis de autos ni de las peritaciones realizadas elementos que permitan suponer la intervención de terceras personas en la producción de las lesiones mortales.

7.Se trataría de una muerte violenta.

 

Autoría mediata (Teoría de Claus Roxin)

Los doctores Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga, dijeron:


“A los acusados Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella les corresponde responder bajo la categoría de autores mediatos por su participación en los hechos precedentemente analizados”.


“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, no solo son autores (directos o inmediatos) los que ejecutan materialmente las órdenes ilícitas impartidas por el sujeto de atrás y retransmitidas por los órganos intermedios; sino que también lo son, tanto el jefe que ocupa la cúspide de poder como los que detentan lugares intermedios y que actúan como engranajes haciendo posible el plan global (autores mediatos).


“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, el dominio de la voluntad tiene fundamento en la fungibilidad del ejecutor. Es que este tipo de organizaciones funciona automáticamente sin que importe la identidad del ejecutor. El sujeto de atrás, que ocupa los mandos de la estructura organizativa, puede confiar en que la orden será cumplida sin necesidad de tener que conocer al ejecutor.” (…)


“Pero además de un aparato de poder organizado y del carácter fungible (intercambiable) del ejecutor, Roxin limita el dominio de la organización a los aparatos que actúan al margen del ordenamiento jurídico. (…) Esta teoría ha encontrado acogida en la jurisprudencia nacional. (…) La Corte Suprema de Justicia de la Nación por el voto de la mayoría (Fayt, Petracchi y Bacqué) confirmó la condena dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, calificando la conducta de los ex comandantes como autoría mediata,  aplicando la teoría de los aparatos organizados de poder (…).”

 

Consideramos que, resulta abrumadora la inconsistencia del fallo judicial, condenando a dos militares que eran católicos practicantes, y nunca hubieran tomado la decisión de ordenar el asesinato de un hombre consagrado, al margen de las discrepancias que tuviesen con su actividad.


Mario Meneghini

Córdoba, 7 de julio de 2026


 

1: Boletín Acción N° 150, 5-7-2014.


2: Sentencia Judicial Homicidio del Obispo Angelelli; Córdoba, Ediciones Tiempo Latinoamericano, 2015.


      www.cij.gov.ar/nota-14019-Lesa-humanidad-difunden-fallo-que-condina-a-los-dos-acusados-en-el-juicio-por-el-homicidio-del-obispo-Angelelli.html

 

 

 

 

lunes, 20 de julio de 2026

LINIERS


Y LAS DOS ARGENTINAS


 

Con motivo de conmemorarse el 12 de agosto, la Reconquista de Buenos Aires, consideramos necesario meditar brevemente sobre el tema, pese a que la ley 12.831 que en 1946 declaró esta fecha feriado nacional, dejó de tener vigencia, hace más de medio siglo. Analicemos la cuestión.

 

La batalla naval de Trafalgar del 21 de octubre de 1805 dio por tierra los planes de Francia y España, dejando a Gran Bretaña el señorío de los mares. Los proyectos ingleses de dominar los territorios americanos encontraron el momento propicio. Una flota naval británica surcó el Atlántico sur, primero para tomar el Cabo de Buena Esperanza, y luego enfilar hacia el teatro de operaciones del Río de la Plata.

 

El virrey Marqués Rafael de Sobre Monte, anoticiado de la inminente invasión, decidió trasladarse a Córdoba instalando allí la capital; el tesoro real, sin embargo, fue capturado y luego exhibido como trofeo en Londres. Pero para otros dirigentes del Virreinato, se debía dar una resistencia armada para expulsar al invasor. Esa toma de conciencia popular sobre su sentido histórico y su necesidad de liberarse de todo sometimiento exterior fue interpretada, paradójicamente por un francés.


El 12 de agosto de 1806 Liniers, como caudillo militar, forzó la capitulación del jefe de las fuerzas británicas, Brigadier Beresford. Se ha dicho, incluso, que sin la fe su alma, sin la entereza de su carácter, a esta hora hablaríamos inglés en vez de español.

En realidad, en esa fecha queda consolidada la vigencia plena de la nacionalidad argentina, pero también comienza el drama de nuestra historia, que se prolonga hasta la actualidad: la existencia de dos Argentinas. Desde el 1800 ya existía en el territorio del Virreinato del Río de la Plata, una mayoría de criollos, algunos de los cuales, como Saavedra y Belgrano –integrantes de la primera Junta- desempeñaban funciones públicas de importancia. También existía una cultura criolla que para 1750, tenía características propias y definidas. Por otra parte, la decisión masiva de los habitantes de combatir, revela a un pueblo con identidad propia que asume la defensa de su tierra; sería absurdo que esto ocurriera en una sociedad cuyos integrantes se conformaran con ser parte de una colonia.


Quien ha estudiado en profundidad la compleja situación de nuestro país, es el historiador Víctor Sonego, quien describe las dos líneas de pensamiento político, los dos proyectos de país que, al alternarse en el predominio, han generado nuestro turbulento proceso histórico.


*La línea nacional: que generó valores culturales propios, su espíritu cristiano, indohispánico, que procuró desarrollar modelos económicos autónomos.


*La línea liberal: que adhiere a valores culturales ajenos, con espíritu laicista, anglosajón y mercantilista.


Otros países han padecido enfrentamientos parecidos; por ejemplo, en Estados Unidos, el norte y el sur dirimieron en una guerra civil el modelo de país que preferían. Triunfo el norte y el sur aceptó la derrota, y desde entonces no hubo dos países. Eso no ha ocurrido en nuestro caso. Nada menos que Alberdi lo explica con claridad:


No son dos partidos, son dos países: no son los unitarios y federales, son Buenos Aires y las provincias. Es una división de geografía, no de personas… La lucha no es guerra civil; es guerra internacional, de estado a estado. (Grandes y pequeños hombres del Plata)


La línea nacional se basa en la vertiente hispano-criolla que heredó de la España medieval los valores que inspiraron su conducta y su concepto de sociedad, y especialmente la fe en Dios. Nuestra identidad cultural se integrará simbióticamente con la vertiente cultural aportada por la oleada de inmigrantes que arribará desde Europa.


La línea liberal, por su parte, acepta los principios del liberalismo y utilitarismo provenientes de la Europa de los siglos XVIII y XIX, tributaria del Renacimiento y de la Reforma. Nuestra corriente liberal adoptó el ideologismo revolucionario francés y el librecambismo inglés.


Así como la línea nacional se consolida con la Reconquista, en 1806, la liberal se afianza en 1809, con el tratado Apodaca-Canning, que otorga a Inglaterra importantes ventajas comerciales en América. A raíz de dicho tratado, llegaron a Buenos Aires naves inglesas con mercadería para vender en todo el virreinato; era la tercera invasión inglesa, que dio nacimiento a la otra Argentina, dependiente, anticipando lo que ocurriría dos siglos después, corregido y aumentado.


Para concluir, vale recordar una frase del Episcopado Argentino, que destaca la esencia de nuestra nacionalidad, que contribuyó a forjar don Santiago de Liniers:

Desde el inicio de nuestra comunidad nacional, aún antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así de formó la compleja cultura que hoy nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia.

(Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad; 2010-2016)

 

Fuentes:

Gassino, Eduardo. 1806 “La reconquista de Buenos Aires”, La Prensa digital, 8-8-2020.

Meneghini, Mario Albino. “Liniers: su trágico fin en Córdoba; Centro de Estudios Cívicos Fabiela Meneghini, Córdoba, 2025.

Sonego, Víctor. “Las dos Argentinas”; Tomo I, Ediciones Don Bosco, 1985.