domingo, 16 de agosto de 2026

LA DEMOCRACIA


 como instrumento de obediencia

 

Por Victorio Pirilo

La Prensa, 13.08.2026

 

La duda deja de ser una virtud cuando el poder consigue transformarla en culpa. Desde ese momento, pensar deja de ser un ejercicio de libertad para convertirse en una forma de obediencia; ya no es necesario encarcelar a los disidentes ni clausurar cada voz incómoda; ese procedimiento pertenece a los autoritarismos de otra época, el poder moderno perfeccionó el método: no prohíbe pensar, simplemente establece qué conviene pensar y quien se aparta del guion deja de ser un ciudadano que ejerce su libertad para convertirse en alguien sospechoso.

 

La censura contemporánea tampoco necesita uniformes ni decretos, se disfraza de consenso, de corrección moral, de responsabilidad institucional; pero existe algo todavía más peligroso que el silencio impuesto: el silencio voluntario de una sociedad que termina controlándose a sí misma mientras conserva la ilusión de ser libre.

 

Todo poder necesita construir enemigos. Primero fueron los bárbaros, después los herejes y más tarde los subversivos. Hoy alcanza con fabricar un adversario útil, alguien sobre quien descargar toda la indignación colectiva, mientras la sociedad se entretiene con el escándalo cuidadosamente elaborado, el poder real continúa avanzando sobre la economía, la riqueza nacional, la justicia, la cultura y hasta sobre la conciencia de los ciudadanos. La cortina de humo nunca fue un accidente: demasiadas veces es una herramienta de gobierno.

 

Las crisis tampoco son siempre producto del azar, algunas son administradas, otras amplificadas y algunas incluso provocadas para generar el miedo necesario que permita justificar decisiones que ya estaban tomadas.

 

El miedo es un extraordinario arquitecto de la resignación; un pueblo atemorizado termina aceptando aquello que, en circunstancias normales, jamás hubiera tolerado.

 

CONCENTRACIÓN DEL PODER

Y entonces aparece la gran ficción de nuestro tiempo: la ilusión de elegir. Al ciudadano se lo invita a votar, opinar y discutir, pero casi siempre dentro de un territorio previamente delimitado por quienes concentran poder económico, político y comunicacional, se celebra una libertad que rara vez se pregunta quién fijó sus límites. Cambian los candidatos, los discursos y las consignas; permanece, demasiadas veces, el mismo mecanismo.

 

Es como un hámster corriendo dentro de una rueda: se mueve permanentemente, se agota, cree avanzar, pero continúa exactamente en el mismo lugar.

 

La mentira tampoco necesita ya esconder la verdad, su objetivo es mucho más ambicioso: sustituirla. Se multiplican las versiones, los relatos, las interpretaciones y las verdades parciales hasta que la verdad termina convertida en una opinión más, cuando finalmente aparece un dato imposible de refutar, ya nadie sabe diferenciarlo de la propaganda. Ese es uno de los mayores triunfos del poder: no lograr que todos crean en la misma mentira, sino conseguir que nadie sepa dónde termina la mentira y comienza la verdad.

 

También las palabras fueron confiscadas: libertad, democracia, república, justicia, derechos: conceptos que alguna vez tuvieron un contenido preciso y que hoy son utilizados, con demasiada frecuencia, como simples herramientas de propaganda. Se pronuncian palabras nobles para justificar decisiones que contradicen exactamente aquello que esas palabras representan.

 

Así, la obediencia deja de presentarse como una imposición y comienza a parecer una elección personal y el ciudadano termina defendiendo con entusiasmo las mismas estructuras que reducen su dignidad y limitan sus posibilidades.

 

Durante más de cuatro décadas, la Argentina padeció una degradación política persistente. Gobiernos de signos diferentes prometieron refundaciones, cambios históricos y nuevos comienzos, mientras administraban —con distintas formas y velocidades— problemas que nunca terminaron de resolverse: concentración económica, endeudamiento, dependencia y deterioro institucional. Cambiaron los nombres, las banderas y las consignas; los privilegios de quienes nunca abandonaron los espacios centrales del poder permanecieron.

 

Y aquello que alguna vez pudo justificarse como excepcional, urgente o necesario, con el paso del tiempo terminó mostrando su verdadero costo y, muchas veces, recibió el juicio de la propia historia.

 

La usura y las grandes empresas pueden desplazarse libremente por las fronteras, los pueblos, en cambio, no siempre tienen esa posibilidad. La esclavitud no desapareció completamente: cambió de forma, modificó su lenguaje y aprendió a presentarse bajo nuevas denominaciones.

 

CONFORMISMO

La decadencia nacional tampoco puede explicarse únicamente por la ineptitud de determinados dirigentes. Existe una responsabilidad colectiva cuando una sociedad es acostumbrada durante décadas a elegir administradores del fracaso en lugar de exigir constructores de futuro. La política, que debería ser una herramienta de transformación, terminó convirtiéndose demasiadas veces en una sofisticada administración de la resignación.

 

El drama argentino no consiste solamente en haber sido gobernado por dirigentes mediocres, pendencieros o incapaces y lo verdaderamente preocupante es que esa mediocridad haya dejado de provocar indignación.

 

Cuando un pueblo se acostumbra al deterioro, cuando empieza a considerar inevitable la degradación moral, intelectual y económica, el poder ya no necesita imponerse mediante la fuerza, le alcanza con gobernar desde la costumbre; porque no existe esclavitud más perfecta que aquella en la que los propios esclavos agradecen las cadenas convencidos de que son alas.

 

A Winston Churchill se le atribuye, aunque sin respaldo histórico confiable, una frase según la cual la diferencia entre los seres humanos y los animales sería que estos últimos nunca permitirían que el más estúpido de la manada los condujera.

 

La frase probablemente no sea de Churchill. Pero más allá de su autoría, plantea una pregunta incómoda.

 

¿Hasta qué punto una sociedad es responsable de quienes la gobiernan?

 

Quizás allí se encuentre una de las grandes tragedias argentinas de los últimos cincuenta años: no solamente haber padecido malos gobiernos, sino haber llegado al punto en que la mediocridad dejó de escandalizarnos y cuando una sociedad deja de escandalizarse frente a su propia decadencia, la democracia puede seguir funcionando formalmente, pero ya no necesariamente significa que el pueblo sea quien decide. En la Argentina está plenamente probado un dilema planteado por Aristófanes en su obra “Los Caballeros” que reza de la siguiente forma: “Solo los peores llegan a los mejores cargos”.

 

Victorio Pirilo

Secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (StmVL)

martes, 11 de agosto de 2026

LA TEOLOGÍA DEL PUEBLO


 o la transformación de la Fe católica

 

Carlos Daniel Lasa

Infocatolica – 13/11/20

 

Unas breves notas, sabiendo que el formato impide un desarrollo de cada uno de los puntos considerados. Sin embargo, lo hice pensando en que, incluso de esta manera, podía echar un poco de luz en este momento de confusión por el que está atravesando la Iglesia católica.

 

Al respecto, recuerdo el título de un artículo que escribiera el destacado filósofo alemán Robert Spaemann a raíz de un análisis que hiciera de la Encíclica Amoris Laetitia: «El caos erigido en principio».

 

De la comprensión a la revolución

El destacado filósofo italiano Augusto Del Noce nos ha enseñado, entre otras cosas, que Carlos Marx ha producido un cambio epistemológico en la noción misma de filosofía. Marx ha abandonado la idea de filosofía como comprensión para pensarla como revolución o transformación del mundo (tesis XI sobre Feuerbach). Y esta idea de Marx no hace acepción de personas; por el contrario, ha copado las conciencias de no pocos prelados.

 

Consecuentemente, el problema que tenía el fiel católico (determinar qué filosofía resulta más apta para comprender la fe sin corromper su esencia), se ha convertido en este otro: ¿cómo transformar la fe para que sea una con el mundo?

 

Esta nueva conciencia cristiana está obsesionada con una única cuestión: ¿qué forma otorgarle a la fe para que sea aceptada por la cultura actual? Este error inicial, que fue muy importante durante y después del Concilio Vaticano II, va a transformase en un gran error terminal que ha explotado de manera virulenta en nuestros días.

 

Basta advertir que el rostro del nuevo catolicismo cree más en la conciencia histórica que en la revelación divina. Cuando hablo de «conciencia histórica» estoy pensando en aquella perspectiva que asume como criterio absoluto de verdad este apotegma: «tanto el conocedor como lo conocido, tanto el sujeto como el objeto no se dan ‘ónticamente’, sino ‘históricamente’ » (Hans-Georg Gadamer. El problema de la conciencia histórica. Madrid, Tecnos, 1993, p. 25).

 

El amor no está puesto ya en la revelación divina sino en una afirmación de la razón humana.

 

Una nueva universalidad

El intento de transformar la realidad, en lugar de dejar que la misma se me manifieste tal como es, es una muestra harto palmaria del abandono definitivo de la metafísica.

 

Sucede que el nuevo dogma, el de la conciencia histórica, exige suprimir todo anclaje (léase: el ser). Claro está que esto no implica el abandono de la idea de universalidad. La nueva universalidad ya no estará fundada en el ser (el cual se hace presente en todo lo que es), sino que será una universalidad sui generis. La misma se fundará en una realidad puramente contingente, es decir, histórica.

 

De este modo, dejando de lado aquello que está presente en todo lo que es (verdadera universalidad) se pasa a asumir determinado modo de ser,haciendo brotar de él las leyes de carácter universal. La elección del modo de ser, obviamente, debe guardar perfecta consonancia con la forma mentis de la cultura dominante, aquí y ahora.

 

Esta nueva y falsa universalidad es propuesta en la actualidad desde la misma Roma. Su nombre es «la teología del pueblo». La misma es el claro resultado de ese espíritu ocupado no en comprender la revelación, sino en transformarla.

 

Para lograr este cometido, se emplea y menea hasta el hartazgo la categoría «pueblo». A partir de ella se establecerán las nuevas leyes universales que habrán de regir todo lo que es, incluida la mismísima fe católica.

 

Las nuevas leyes y el nuevo catolicismo

Las leyes universales que emanan de la categoría pueblo son, a mi juicio, fundamentalmente tres: a) la historicidad de todo lo que es; b) la asunción de la categoría relación en lugar de la de sustancia; c) la apoteosis de lo vivencial de la fe en desmedro de lo doctrinal.

 

De la aplicación de estas leyes surge el nuevo catolicismo. El mismo se caracteriza por:

 

1 - El abandono de la pretensión de aquello que indica el mismo nombre de catolicismo: la universalidad. Si la nueva ley del ser es el devenir, si todo es histórico, entonces la religión se convierte en una de las diversas expresiones que tienen los pueblos. Y no solo en relación a aquello que consideran Dios, sino en lo que concierne al modo propio de relacionarse con él.

 

2 - El privilegio otorgado a la comunidad en detrimento de la persona humana. La idea de comunidad da cuenta de la centralidad de la idea de relación; por el contrario, la de persona remite a la idea de sustancia.

 

De ahora en más, el sujeto de la fe deja de ser la persona humana, y pasa a serlo el pueblo. Esta posición ha conducido, entre otras cosas, a la renuncia por parte de la Iglesia católica de la acción de educar las conciencias de los hombres. Solo va a interesar la masa.

 

3 - El reemplazo de la preocupación doctrinal por una concepción vitalista de la fe. De este modo, la doctrina es una expresión, siempre inadecuada, de una fe cuya esencia es su continuo hacerse. «La doctrina falsea esa fe genuina» ‒afirman los mentores del nuevo catolicismo‒. Ese continuo hacerse pretende fijarse, anquilosarse a través de fórmulas (tal como lo ha hecho, de manera totalmente errónea, la Iglesia católica durante más de dos mil años).

 

4 - La politización absoluta de la Iglesia católica. Este resultado ya se encuentra en el mismo punto de partida: si la intentio originaria es «hacerse mundo» para alcanzar una perfecta sintonía con el mismo, entonces el contenido del nuevo catolicismo deberá identificarse, in totum, con la dimensión política.

 

Los criterios para determinar qué acciones son buenas, y cuáles malas, tanto por parte de los que se dicen cristianos como de los que no lo son, se extraerán de otro lado. Ya no son los diez mandamientos ni las bienaventuranzas del Nuevo Testamento las fuentes, sino las exigencias dictadas por la política.

 

El obrar de un católico será moralmente bueno si está a favor de los migrantes, si apoya a un presidente que privilegia las libertades civiles por encima de todo, si asume la conciencia de clase poniéndose en favor de los más pobres, si apoya la globalización, si es partidario de movimientos políticos que son expresión del «pueblo», etc.

 

De ahora en más, la religión no salva al hombre ya que este cometido es misión exclusiva de la política.

 

5 - La eliminación, del seno de la Iglesia, de todos aquellos que pretendan una comprensión católica del cristianismo. No hay cabida para ellos dado que son el katejón (obstáculo) que impide o demora el maridaje definitivo con el mundo.

 

Tengo ante mis ojos el prefacio escrito por el Padre Enrico Rosa S.J. a diversos estudios y comentarios respecto de la Encíclica Pascendi del Papa Pío X. El Padre Rosa afirma que el modernismo se ha erigido no ya en una herejía de escuela sino en un cristianismo nuevo que amenaza con suplantar al antiguo (Cfr. Enrico Rosa. L’Enciclica Pascendi e il modernismo. Studii e commenti. Seconda edizione corretta e accresciuta. Roma, Civiltá Cattolica, 1909, p. III).

 

Creo que lo sostenido por el Padre Rosa, hace ya más de cien años, se está cumpliendo en nuestros días. En la actual Iglesia católica ya no podemos decir que los católicos creemos lo mismo. La unidad de fe se ha convertido en una rapsodia que exige un gobierno sostenido por el miedo y no por una caridad fundada en la Verdad.

 

La adoración de la historia no puede desembocar más que en este nuevo catolicismo que, como refiere Del Noce, no se presenta ni como acrecentamiento, ni como explicación de las virtualidades presentes en la fe católica. Todo lo contrario, se trata de algo absolutamente nuevo, configurado a partir de una ruptura radical con el catolicismo de siempre (Cfr. Augusto Del Noce. I cattolici e il progresismo. Milano, Leonardo, 1994, p. 214).

viernes, 7 de agosto de 2026

ANGELELLI:


EL CRIMEN QUE FUE ACCIDENTE (II)

 

En el 2014, publicamos un breve comentario con el mismo título (1). Consideramos necesario ocuparnos nuevamente del tema, debido al Decreto de fecha 29-7-2026, del Arzobispo de Córdoba, Card. Ángel Rossi. En el artículo 1 se instituye en la Arquidiócesis de Córdoba el “Domingo de la Justicia Social”, que se celebrará anualmente el domingo posterior al 4 de agosto, fecha en que la Iglesia recuerda el martirio del beato Mons. Enrique Angelelli.


Recordemos que se considera mártir a la persona que padece muerte en defensa de su religión (RAE). La Iglesia, entre otras condiciones, establece el reconocimiento de un milagro para ser beato, y dos milagros para ser canonizado. En el caso de Angelelli, al ser considerado Mártir, fue exceptuado del milagro.


Ahora bien, durante 7 años (1976-1983) la muerte del entonces Obispo de la Rioja fue considerado un accidente, sin que ninguna autoridad civil ni eclesiástica lo pusiera en duda. Al día siguiente a la muerte, el diario El Independiente de esa provincia, reconocido por su apoyo a la gestión del obispo y opuesto al gobierno del Proceso, en su edición N° 6553 informa: “Falleció en un accidente Monseñor Enrique Angelelli”.


En forma extraoficial, también se comentó que, de la observación de los distintos rastros del accidente los investigadores habrían llegado a la conclusión que el vehículo era conducido por el P. Aldo Pinto, pero para no tener que iniciarle proceso por presunto homicidio culposo, no se determinó quién conducía la camioneta. Jamás fue claro el testimonio del sacerdote, y justifico sus incoherencias en la pérdida de memoria por el shock causado por el accidente. Cuando mucho después, parece recuperar la memoria y declara que otro vehículo apareció en la ruta y golpeó a la camioneta, ya no era sacerdote y estaba casado.


No fue hasta el 4 de agosto de 1983 que, en ocasión de un homenaje al Angelelli realizado en Neuquén, el fraile capuchino Puigjane lanzó públicamente la versión de que el accidente fue, en realidad, fruto de un atentado criminal perpetrado por efectivos de las fuerzas armadas. Es el mismo fraile que años después participaría en un sanguinario ataque a un cuartel en la Tablada, por lo que fue condenado a veinte años a prisión. La denuncia logró que la justicia de Neuquén iniciara una investigación, y luego remitiera lo actuado a la Rioja. En 1990 la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba,  falló que “no hay elementos suficientes que permitan afirmar que el accidente haya sido efectivamente provocado”, y dispone el sobreseimiento de la causa.


Recién en 2014, el Tribunal Oral Federal de la Rioja, llega a conclusiones opuestas sosteniendo la hipótesis del crimen.

 

En el ámbito eclesiástico


1.Mons. Bernardo Witte, Obispo de la Rioja, y alarmado por que el Juez Morales en su investigación de primera instancia sostiene que hubo homicidio premeditado, afirma en el diario La Prensa (29-7-1988) “Nos sorprendimos de que la misteriosa muerte de Mons. Angelelli, haya sido caratulada de asesinato sin que se tengan las pruebas suficientes”. Además, ante la negativa del juez de tomarle declaración testimonial al único testigo presencial del accidente, le hace redactar un Acta en el Obispado el 27-9-1988, de la que existe copia en una escribanía. El señor Raúl Antonio Nacuzzi, LE 6.713.162, de profesión electromecánico,  declara que el 4-8-1976 se encontraba efectuando la reparación de la línea de alta tensión que une la localidad de Patquía y Chamical.


“Estando encaramado en el poste vio la aproximación de un vehículo Fiat Multicarga color claro que aproximadamente en el Km. 1057 de la Ruta Nacional n° 38 se desvía lentamente hacia la derecha sin disminuir la velocidad, recorriendo más de 100 mts., con las dos ruedas derechas sobre la banquina, alejándose del centro de la ruta, hasta que en determinado momento el conductor en una brusca maniobra, como si se despertara, trata de volver al centro de la ruta, oportunidad que escucha el reventón de la cubierta, un giro hacia la izquierda, apertura de la puerta derecha, expulsión de un cuerpo vestido de negro, y posterior vuelco en dirección a la banquina opuesta donde queda de costado en dirección opuesta a la que venía. Que la persona que acompañaba al conductor es la que queda tirada en el suelo. El que conducía, permanece en el vehículo hasta que el mismo termina su recorrido. Que en momento del accidente no se encontraba ningún otro vehículo en la ruta, ni tampoco circulando sobre la misma.”

 

2.Mons. Carmelo Giaquinta, Obispo emérito de Resistencia, fue encargado en el año 2006, por la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo presidente era a la sazón el Cardenal Jorge Bergoglio, de constituir y presidir una Comisión especial con el cometido de investigar, en el ámbito eclesial todo lo referido a la muerte de Mons. Angelelli. Los trabajos de dicha comisión (integrada por el entonces Obispo de la Rioja Mons. Roberto Rodríguez y el P. Nelson Dellaferrera) duraron dos años. En declaraciones a la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) con fecha 15-4-2009 (33 años después de la muerte) Giaquinta expresó: “


La conclusión del trabajo no significa que la Comisión haya llegado a una conclusión judicial. Si fue accidente o atentado, lo dirá la Justicia civil. A partir sólo de los testimonios eclesiales es difícil probar ninguna de las dos hipótesis.”

 

Detalles del expediente judicial N° FCB 97000411/2012/TO1

Tribunal Oral Federal de la Rioja


Dres. Carlos Julio Lascano-Juan Carlos Reinaga-José Camilo Quiroga Uriburu (Presidente)

(2)


Sumario policial:

“Se incorporaron asimismo al plexo probatorio las conclusiones del sumario de prevención compuesto de 47 fojas, instruido por el Inspector Mayor Nicolás de la Fuente, refrendado por el Secretario de actuaciones Oficial Principal Jorge Nicolás Luna Moreyra, que a fs. 47 y con fecha 11 de agosto de 1976, concluye: a criterio de esta instrucción, luego de haberse desvirtuado que el accidente pudo haberse producido por el neumático que se encontró desinflado, las supuestas causas probables del mismo se originaron:


1°por haberse dormido el conductor y acompañante que lo podría haber advertido;

2°que en la ruta en forma imprevista se cruce algún animal; y

3°por haber sufrido el conductor algún contratiempo en su salud, que lo llevara a salir del pavimento con el rodado y cuando retornaba al mismo volcar.”


Pericia Corte Suprema de la Nación:

“Se presentó asimismo la Pericia N° 83/09 de Exhumación correspondiente a Angelelli, Enrique Angel, presentada por los doctores Fernando Claudio Trezza, Luis Alberto Bossio y Roberto Víctor Cohen (pertenecientes al cuerpo de peritos oficiales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación), (…) “La realización de placas radiográficas del esqueleto completo, permite descartar la presencia de elementos mecánicos compatibles con armas de fuego.” “No se ha evidenciado en cráneo la pérdida de sustancia ósea compatible con las provocadas por proyectiles de armas de fuego.”


Conclusiones:

1.La causa de fallecimiento de quien fuera en vida Monseñor Enrique Ángel Angelelli está en relación directa a: fracturas múltiples de cráneo. Hemorragia cerebromenígea .

2.Las fracturas torácicas contribuyen en el mecanismo de muerte produciendo hemorragia interna.

3.El mecanismo productor del trauma sería el golpe o choque con o contra objeto y/o superficie dura.

4.La colisión vehicular mixta (choque con vuelco) es idónea para provocar las lesiones observadas y la muerte.

5.No es posible con los elementos obrantes en autos y el estado de esqueletización que presenta el cadáver, suponer otra etiología distinta de producción de las lesiones.

6.No surge del análisis de autos ni de las peritaciones realizadas elementos que permitan suponer la intervención de terceras personas en la producción de las lesiones mortales.

7.Se trataría de una muerte violenta.

 

Autoría mediata (Teoría de Claus Roxin)

Los doctores Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga, dijeron:


“A los acusados Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella les corresponde responder bajo la categoría de autores mediatos por su participación en los hechos precedentemente analizados”.


“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, no solo son autores (directos o inmediatos) los que ejecutan materialmente las órdenes ilícitas impartidas por el sujeto de atrás y retransmitidas por los órganos intermedios; sino que también lo son, tanto el jefe que ocupa la cúspide de poder como los que detentan lugares intermedios y que actúan como engranajes haciendo posible el plan global (autores mediatos).


“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, el dominio de la voluntad tiene fundamento en la fungibilidad del ejecutor. Es que este tipo de organizaciones funciona automáticamente sin que importe la identidad del ejecutor. El sujeto de atrás, que ocupa los mandos de la estructura organizativa, puede confiar en que la orden será cumplida sin necesidad de tener que conocer al ejecutor.” (…)


“Pero además de un aparato de poder organizado y del carácter fungible (intercambiable) del ejecutor, Roxin limita el dominio de la organización a los aparatos que actúan al margen del ordenamiento jurídico. (…) Esta teoría ha encontrado acogida en la jurisprudencia nacional. (…) La Corte Suprema de Justicia de la Nación por el voto de la mayoría (Fayt, Petracchi y Bacqué) confirmó la condena dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, calificando la conducta de los ex comandantes como autoría mediata,  aplicando la teoría de los aparatos organizados de poder (…).”

 

Consideramos que, resulta abrumadora la inconsistencia del fallo judicial, condenando a dos militares que eran católicos practicantes, y nunca hubieran tomado la decisión de ordenar el asesinato de un hombre consagrado, al margen de las discrepancias que tuviesen con su actividad.


Mario Meneghini

Córdoba, 7 de julio de 2026


 

1: Boletín Acción N° 150, 5-7-2014.


2: Sentencia Judicial Homicidio del Obispo Angelelli; Córdoba, Ediciones Tiempo Latinoamericano, 2015.


      www.cij.gov.ar/nota-14019-Lesa-humanidad-difunden-fallo-que-condina-a-los-dos-acusados-en-el-juicio-por-el-homicidio-del-obispo-Angelelli.html

 

 

 

 

lunes, 20 de julio de 2026

LINIERS


Y LAS DOS ARGENTINAS


 

Con motivo de conmemorarse el 12 de agosto, la Reconquista de Buenos Aires, consideramos necesario meditar brevemente sobre el tema, pese a que la ley 12.831 que en 1946 declaró esta fecha feriado nacional, dejó de tener vigencia, hace más de medio siglo. Analicemos la cuestión.

 

La batalla naval de Trafalgar del 21 de octubre de 1805 dio por tierra los planes de Francia y España, dejando a Gran Bretaña el señorío de los mares. Los proyectos ingleses de dominar los territorios americanos encontraron el momento propicio. Una flota naval británica surcó el Atlántico sur, primero para tomar el Cabo de Buena Esperanza, y luego enfilar hacia el teatro de operaciones del Río de la Plata.

 

El virrey Marqués Rafael de Sobre Monte, anoticiado de la inminente invasión, decidió trasladarse a Córdoba instalando allí la capital; el tesoro real, sin embargo, fue capturado y luego exhibido como trofeo en Londres. Pero para otros dirigentes del Virreinato, se debía dar una resistencia armada para expulsar al invasor. Esa toma de conciencia popular sobre su sentido histórico y su necesidad de liberarse de todo sometimiento exterior fue interpretada, paradójicamente por un francés.


El 12 de agosto de 1806 Liniers, como caudillo militar, forzó la capitulación del jefe de las fuerzas británicas, Brigadier Beresford. Se ha dicho, incluso, que sin la fe su alma, sin la entereza de su carácter, a esta hora hablaríamos inglés en vez de español.

En realidad, en esa fecha queda consolidada la vigencia plena de la nacionalidad argentina, pero también comienza el drama de nuestra historia, que se prolonga hasta la actualidad: la existencia de dos Argentinas. Desde el 1800 ya existía en el territorio del Virreinato del Río de la Plata, una mayoría de criollos, algunos de los cuales, como Saavedra y Belgrano –integrantes de la primera Junta- desempeñaban funciones públicas de importancia. También existía una cultura criolla que para 1750, tenía características propias y definidas. Por otra parte, la decisión masiva de los habitantes de combatir, revela a un pueblo con identidad propia que asume la defensa de su tierra; sería absurdo que esto ocurriera en una sociedad cuyos integrantes se conformaran con ser parte de una colonia.


Quien ha estudiado en profundidad la compleja situación de nuestro país, es el historiador Víctor Sonego, quien describe las dos líneas de pensamiento político, los dos proyectos de país que, al alternarse en el predominio, han generado nuestro turbulento proceso histórico.


*La línea nacional: que generó valores culturales propios, su espíritu cristiano, indohispánico, que procuró desarrollar modelos económicos autónomos.


*La línea liberal: que adhiere a valores culturales ajenos, con espíritu laicista, anglosajón y mercantilista.


Otros países han padecido enfrentamientos parecidos; por ejemplo, en Estados Unidos, el norte y el sur dirimieron en una guerra civil el modelo de país que preferían. Triunfo el norte y el sur aceptó la derrota, y desde entonces no hubo dos países. Eso no ha ocurrido en nuestro caso. Nada menos que Alberdi lo explica con claridad:


No son dos partidos, son dos países: no son los unitarios y federales, son Buenos Aires y las provincias. Es una división de geografía, no de personas… La lucha no es guerra civil; es guerra internacional, de estado a estado. (Grandes y pequeños hombres del Plata)


La línea nacional se basa en la vertiente hispano-criolla que heredó de la España medieval los valores que inspiraron su conducta y su concepto de sociedad, y especialmente la fe en Dios. Nuestra identidad cultural se integrará simbióticamente con la vertiente cultural aportada por la oleada de inmigrantes que arribará desde Europa.


La línea liberal, por su parte, acepta los principios del liberalismo y utilitarismo provenientes de la Europa de los siglos XVIII y XIX, tributaria del Renacimiento y de la Reforma. Nuestra corriente liberal adoptó el ideologismo revolucionario francés y el librecambismo inglés.


Así como la línea nacional se consolida con la Reconquista, en 1806, la liberal se afianza en 1809, con el tratado Apodaca-Canning, que otorga a Inglaterra importantes ventajas comerciales en América. A raíz de dicho tratado, llegaron a Buenos Aires naves inglesas con mercadería para vender en todo el virreinato; era la tercera invasión inglesa, que dio nacimiento a la otra Argentina, dependiente, anticipando lo que ocurriría dos siglos después, corregido y aumentado.


Para concluir, vale recordar una frase del Episcopado Argentino, que destaca la esencia de nuestra nacionalidad, que contribuyó a forjar don Santiago de Liniers:

Desde el inicio de nuestra comunidad nacional, aún antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así de formó la compleja cultura que hoy nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia.

(Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad; 2010-2016)

 

Fuentes:

Gassino, Eduardo. 1806 “La reconquista de Buenos Aires”, La Prensa digital, 8-8-2020.

Meneghini, Mario Albino. “Liniers: su trágico fin en Córdoba; Centro de Estudios Cívicos Fabiela Meneghini, Córdoba, 2025.

Sonego, Víctor. “Las dos Argentinas”; Tomo I, Ediciones Don Bosco, 1985.

 

 

lunes, 13 de julio de 2026

SEMINARIO

 

CENTRO DE ESTUDIOS CÍVICOS

          “FABIELA MENEGHINI”

 

SEMINARIO

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

 

 

Encuentros en agosto:

 

6   Contenido de la DSI. Persona y sociedad. Propiedad y trabajo.


13 Orden económico. Desarrollo humano. Autoridad y poder.


20 Organización de la vida política. Ética del uso de la fuerza.


27 Desviaciones de la recta doctrina.

 

Coordinador: Lic. Santiago Armando


Lugar: Ex Legislatura, sala Regino Maders, Deán Funes 94


Actividad gratuita, previa inscripción: cecivicos@gmail.com

(indicar teléfono o correo electrónico)


Quienes asistan los 4 jueves recibirán un Certificado

 

 

Bibliografía:


*Pontificio Consejo Justicia y Paz. “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”, 2004.


*DOCAT. ¿Qué hacer? La Doctrina Social de la Iglesia; Ediciones Encuentro, 2016.


*Catecismo de la Iglesia Católica. Tercera Parte.